Tu embudo, no uno genérico
Defines tus propias etapas y en qué orden van. Una constructora y una agencia no venden igual, y un embudo prestado es la razón número uno por la que un CRM termina abandonado.
Sales Progresa
De dónde salen tus ventas y en qué van
Un CRM que se arma como vende tu empresa, no como vende una plantilla. Cada oportunidad guarda su historia: quién la movió, cuándo y qué se habló. Cuando alguien retoma un cliente, sabe lo que ya se conversó sin volver a preguntarlo.
¿Para quién es? Para equipos que hoy llevan las ventas en una planilla, en el WhatsApp de cada vendedor, o en un CRM que nadie usa porque no se parece a cómo venden.
Defines tus propias etapas y en qué orden van. Una constructora y una agencia no venden igual, y un embudo prestado es la razón número uno por la que un CRM termina abandonado.
Cada etapa tiene su probabilidad de cierre, así que ves lo que razonablemente vas a vender, no el total de lo que está abierto. Confundir esos dos números es prometer una venta que no está hecha.
Llamadas, correos, reuniones y notas quedan junto a la oportunidad. El que retoma un cliente ajeno lee lo que ya contó, en vez de empezar de cero.
Cerrar una oportunidad como perdida exige decir por qué. Los perdidos son la mayoría, y sin el motivo no dejan ningún aprendizaje.
Cuando ganas una cotización, el cliente pasa a la ficha del ERP con sus servicios contratados. No hay que copiar nada de un sistema al otro.
No para empezar. Puedes crear oportunidades a mano y ver si el embudo te sirve antes de mover nada. Si decides migrar, se importa después.
No. Cada empresa tiene su espacio aislado: el sistema filtra por empresa en cada consulta, no en cada pantalla. Un descuido de programación no puede mostrarte datos ajenos.
Tus datos siguen ahí. Pierdes el acceso, no la información, y vuelve a estar disponible cuando regularizas.